Como nació Riddhi

Hoy queremos compartirte la historia de Riddhi, como nació y los baches que hubo en el camino antes de empezar a ver los frutos de la perseverancia. Riddhi es un centro de estética holística establecido en Cartago centro desde el año 2014, creado y administrado desde entonces por Hellen Leiva Rodríguez, fisioterapeuta y esteticista. Al mismo tiempo que ha visto crecer su negocio, ha visto crecer a sus cinco hijos y a su relación de pareja con su esposo.

Masaje relajante en Riddhi. Fotografías de ekamora.com

Hellen tenía 21 años y era madre de 3 hijos, su esposo y padre de los mismos, cuidaba y proveía para la familia trabajando fuera en Estados Unidos. En el 2001, después de que su tercera hija naciera, gracias al apoyo y motivación de su esposo Hellen comenzó a buscar carreras de su interés. Se dió cuenta de que necesitaba estudiar algo humanista y como había tenido afinidad por la psicología en el colegio, busco carreras que tuvieran relación y encontró terapia física, en donde cuerpo y mente tienen un papel importante.

Cuando ya se había decidido por la carrera de terapia, los padres de Hellen ofrecieron llevar a sus hijos a vivir con ellos, para cuidarlos en San Cristóbal Sur, en la Zona de los Santos y que así ella pudiera estudiar. En el 2002 Hellen empezó la carrera de terapia física, cuando su hija mayor tenía 6 años, el niño 4 y medio, y la menor 1 año de edad. Los primeros días de clases, como ella no conocía San José, tomo un bus directo de Cartago hasta el centro y luego uno de vuelta a Curridabat, para la Universidad San Paula.

“Tenía que llevar bloque completo, porque mis papás y mi esposo estaban ayudando mucho para que yo pudiera estudiar, tenía mucha presión y era muy doloroso estar lejos de mis hijos. Yo había salido del colegio hacía 4 años, la vida académica universitaria era nueva para mi, hacer amigos no fue fácil, porque mis compañeros eran mucho menores que yo, la mayoría acababan de salir del colegio mientras que yo era una mujer casada con 3 hijos… Por eso cuando entré a la U pensé, si logro pasar este cuatrimestre, lograré pasar toda la carrera”

-Hellen Leiva Rodríguez

Al principio ella viajaba cada cuatrimestre para ver a su esposo, pero conforme avanzaba la carrera, las cosas se complicaban y viajar era más difícil, en ese tiempo no había tanto acceso a internet o teléfonos como ahora y era muy duro estar lejos de su pareja, especialmente considerando su historia. Hellen conoció a su esposo cuando tenía 12 años, fueron novios durante el colegio por cuatro años y seis meses, ambos pasaban juntos todo el día, todos los días, eran conocidos por ser una pareja muy unida y romántica. Se casaron y muy pronto tuvieron los primeros dos hijos. Hellen y su esposo terminaron de estudiar, pero el tema laboral se hacia complicado, por eso él viajó un año y medio después de haberse casado. En 2005, el último año de licenciatura de terapia física, el esposo de Hellen regresó a Costa Rica, después de casi 8 años de mantener un matrimonio a larga distancia.

“Yo tenía 9 años cuando mi papá regresó, no me acuerdo muy bien, pero si se que fueron épocas muy extrañas, nuestra familia era como un rompecabezas que nadie sabía armar, mis hermanos y yo estuvimos lejos de mis papás y ellos uno del otro, parecía que nadie conocía a nadie, no sabíamos convivir. Se que mis papás estuvieron a punto de separarse, pero decidieron seguir juntos y conocerse de nuevo. Por eso pienso que ellos son un ejemplo de que el amor no es solo magia, como cuando ellos fueron novios, el amor también es una decisión, ambos se comprometieron a continuar juntos y todos aprendimos a ser una familia por primera vez” -Alison Padilla.

El primer trabajo de Hellen fue en Monteverde, el trabajo consistía en que ella y todos los demás, estudiaran estética además de ser fisioterapeutas y trabajaran medio tiempo a cambio de las clases, luego se quedarían trabajando con paga regular tiempo completo en el hotel. Sin embargo después de unos meses de trabajar tiempo completo y sobrevivir con la ganancia de las propinas, el pago oficial no le llegaba ni a ella, ni a nadie más, entonces Hellen renunció, para buscar trabajo en San José y fue así como empezó a trabajar en el 2006, en el spa de un Médico Dermatólogo en Rohrmoser como esteticista y también como fisioterapeuta, para al fin ejercer su carrera universitaria.

Un año después nació su cuarta hija, marcando una época muy especial para la familia que estaba viviendo unida por primera vez. El trabajo en Rohrmoser es muy importante para la historia de Riddhi, gracias a este trabajo Hellen aprendió sobre los primeros equipos de depilación láser que hubo en el país, conoció como se administra un spa de alta calidad, conoció personas que se convertirían en amistades de toda la vida y personas que se convertirían en grandes aprendizajes.

En el 2010 las condiciones administrativas en el trabajo del spa no eran las óptimas, habían movido las instalaciones a Escazú lo cual dificultó mucho el transporte desde los Santos la vida le estaba indicando a Hellen que debía cambiar de rumbo. En su vida familiar, el esposo de Hellen estaba en la universidad gracias a un beca que había ganado, sus dos hijos mayores en el colegio, la tercera en la escuela, la cuarta tenía 3 años y estaban esperando una bebé.

Hellen había conocido una Doctora de Cartago que le propuso juntas empezar su propia clínica estética, entonces Hellen renunció y tomo el riesgo de abrir su propio negocio con ningún otro recurso más que su conocimiento y sus manos. Hellen trabajó para ver la clínica crecer, dos veces al mes alquilaban un equipo de depilación láser, un fin de semana Hellen atendía a todos los clientes de depilación de Cartago y otro fin de semana, llevaban el equipo a Nosara en Guanacaste, donde atendía desde las 8:00pm hasta las 7:00pm sin parar, el viaje era muy cansado. Ese fin de semana cada mes, los 3 hijos mayores y el esposo de Hellen se organizaban para que él pudiera estudiar, todos cuidaban de las bebés y se encargaban de la casa, la familia estaba aprendiendo a trabajar en equipo.

Hellen y el equipo láser. Fotografías de ekamora.com

Después de 3 años cuando el centro de estética estaba mas consolidado, Hellen pensó que ya todo estaría mas estable, gracias a el esfuerzo anterior, se había formado una cartera de clientes constantes. En ese momento comenzaron a hacerse visibles para Hellen, situaciones de desequilibrio en las partes de la sociedad, se dio cuenta que el centro de estética había nacido y crecido en una gran parte gracias a sus ideas de negocio y el esfuerzo que ella hacía junto a su familia, se dio cuenta del modo más duro, que no le reconocían su trabajo y que no lo harían, fue doloroso, ella tenía mucho cariño por las personas que con las que inició. Luego de un tiempo pudo dejar ir todas las emociones que el irse de ahí le produjeron. Pudo dejar ir y continuar con su proyecto. Hellen se fue con las manos vacías pero el corazón lleno, ahora ella tenía toda la experiencia, conocimiento e impulso para empezar su propio negocio.

“Antes de que mi negocio fuera Riddhi, había creado otro proyecto, con otras personas y en otro lugar. Donde también tuve muchas lecciones. A veces pensamos que todo esta determinado, que lo que tenemos hoy es definitivo y no cambiará, pero la verdad es que siempre estamos en constante cambio y aunque a veces es difícil, siempre trae crecimiento” -Hellen Leiva Rodríguez

Después de que salió de la sociedad, las clientes de Hellen decidieron esperar a que ella abriera un nuevo centro de estética para seguir recibiendo sus servicios. Cuando Riddhi abrió, Hellen recibió mucho apoyo por parte de amigos y familia, ella no tenía capital económico para ofrecer como garantía más que su palabra y aún así las personas confiaron en ella, Hellen consiguió los recursos para comprar un equipo de depilación láser de diodo y abrir su propio centro de estética. El primer local en donde estuvo Riddhi fue uno pequeño, al lado de lo que era en ese tiempo del 2013 el Banco Crédito, aunque aunque era un establecimiento pequeño, el centro de estética siempre tuvo un aire elegante y acogedor en tonos tierra, gracias a la guía de una amiga y decoradora de Hellen, quien se ha encargado del diseño de interiores de Riddhi desde su apertura y en todas las etapas de remodelación.

“Mi proyecto siempre fue tener un negocio en Cartago, sin embargo el destino me llevo a trabajar en Rohrmoser y Escazú primero. Fue muy positivo porque trabajé al rededor de 5 años con doctores, dermatólogos y cirujanos plásticos, aprendí mucho sobre los procedimientos que si tienen resultados en estética. Conocí muchas personas, muchas que fueron bendiciones y algunas otras que fueron lecciones. Mi familia creció y yo también, hasta que tuve el coraje de tomar la decisión y el riesgo de emprender mi negocio de estética en la provincia de Cartago” -Hellen Leiva Rodríguez

Dos meses después de abrir Riddhi, Alison, la hija mayor de Hellen que estaba saliendo del colegio, empezó a trabajar al lado de su madre, en el puesto de recepción. Hubieron algunos episodios de crisis, el equipo de depilación un día decidió fallar y Hellen con el apoyo de su hija, tuvo que aprender a exigir la garantía del equipo que la empresa se negaba a dar, Alison aprendió que su madre es mucho más estricta como jefa, que como madre y ambas han aprendido mucho, tanto una de la otra como de su relación madre e hija a lo largo de los años.

Hellen y Alison. Fotografías de ekamora.com

Meses después de que Riddhi estuviera en el local pequeño, Hellen y Alison decidieron almorzar un día, en la cafetería TuKasa que estaba en el centro de Cartago y vieron un local desocupado en la Plaza María Isabel, esa misma tarde preguntaron por el local y en un mes Riddhi abrió sus puertas en el centro comercial frente a las oficinas centrales de la C.C.S.S. Alison siguió siendo parte de Riddhi hasta que entro a la universidad, estuvo en la carrera de Artes plásticas en la U.C.R por dos años, durante ese tiempo, en ocasiones ayudaba a su madre en algunos mandados, pero en general Hellen trabajó sola.

El nombre Riddhi significa prosperidad y todos los días le hace honor a su significado, uno de los gestos más grandes de prosperidad que ha mostrado Riddhi, fue en el 2016, en ese tiempo la familia tuvo grandes cambios y se mudaron a vivir a Cartago centro, eso permitió que Hellen tuviera más libertad y tiempo, le permitió dirigir su negocio y realizar tareas de madre con sus hijas menores, que había sido el anhelo que ella tuvo,desde que comenzó a estudiar. Hellen demostró que si es posible ser emprendedora y ser una madre y esposa presente. En el 2018 Alison decidió estudiar estética además de artes y en Julio regresó a trabajar como esteticista con su madre. Riddhi va creciendo de forma próspera, Hellen y Alison cambiaron de local, de equipos, de proveedores y de productos, la agenda está siempre llena, los clientes salen siempre sonriendo, es posible que crezca tanto porque el objetivo de Riddhi siempre ha sido muy claro: Ofrecer a sus clientes una comodidadun bienestar que obtienen desde que reciben los tratamientos y continúa en su día a día.

Una cliente que va a Riddhi porque tiene mucho vello corporal y usa mucho de su tiempo rasurándose o en citas de depilación en cera o con hilo y la piel se le irrita cuando se rasura, puede dejar de preocuparse por eso, gracias a la depilación láser, al igual que un paciente que gasta sus días con dolor de cuello o espalda, puede mejorar su calidad de vida con terapia, o un joven que tiene problemas de autoestima debido al acné puede ver su piel sana y limpia con los tratamientos faciales, todos los servicios de Riddhi buscan darle a las personas ese confort y bienestar.

“En Riddhi sabemos que todas tenemos belleza en nosotras y que no hace falta hacer cosas radicales para encontrar el amor propio, sabemos que el amor propio ya es radical en sí. Sabemos que cuidar del aspecto personal no es exclusivo de la feminidad y sabemos que nunca es tarde para empezar a darnos cariño y regalos a nosotros mismos. No sabemos que tiene el destino reservado para nosotras, pero tenemos mucho entusiasmo, tenemos muchos proyectos y aún tenemos mucho por crecer”

-Hellen y Alison.


El centro de estética holística Riddhi esta ubicado en Cartago Centro, de Costa Rica. Para más información puedes contactarnos al +506 83617249o al+506 25520808. También puedes encontrarnos en Instagram,Facebook y en nuestro sitio web.

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